Ahorro compulsivo
Acumular sin disfrutar jamás
Existe un perfil de ahorrador que no encaja con el estereotipo de la persona previsora. Guarda incluso cuando ya no hace falta, evita gastos que podría permitirse sin problema y describe el hecho de ver crecer el saldo como su principal fuente de tranquilidad. La investigación sobre privación autoimpuesta sugiere que, para este perfil, el ahorro deja de ser un medio y se convierte en el objetivo mismo. Renunciar al gasto no se vive como sacrificio, sino como una forma de mantener bajo control una amenaza que, muchas veces, ya no existe en el presente.
Lo llamativo es que esta conducta rara vez se acompaña de placer. El dinero acumulado no se traduce en experiencias, objetos o descanso. Simplemente permanece, como una prueba tangible de que la persona no volverá a quedarse sin nada.